En el marco del 8M y del proyecto CIHUATL, ISDEMU y ONU Mujeres acercan servicios, formación y espacios de escucha a mujeres en los territorios
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La conmemoración realizada en Santa Ana puso en el centro las historias de vida, la autonomía económica y el acceso a servicios, como parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer derechos y respuestas institucionales para las mujeres en El Salvador.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, ISDEMU, con el acompañamiento de ONU Mujeres y el apoyo de la Unión Europea, desarrolló acciones conmemorativas orientadas a reconocer el liderazgo de las mujeres, acercar servicios institucionales y visibilizar procesos que ya están generando cambios en sus vidas.
Uno de esos espacios tuvo lugar el 16 de marzo en el Centro Especializado para las Mujeres (CEM) de Santa Ana, bajo el lema “Mujeres que transforman El Salvador: igualdad, derechos y desarrollo”, como parte de las acciones impulsadas durante marzo y en articulación con el proyecto CIHUATL: Mujeres salvadoreñas libres de violencia y discriminación.
Durante su intervención, la representante de ONU Mujeres en El Salvador, Lourdes González Prieto, señaló que esta conmemoración del 8M busca visibilizar acciones concretas que fortalecen derechos, amplían oportunidades y contribuyen a transformar la vida de las mujeres. También destacó que el proyecto CIHUATL impulsa transformaciones mediante actualización de marcos normativos y de política pública, fortalecimiento de capacidades institucionales y procesos de sensibilización para cambiar patrones culturales.
Un 8M conectado con acciones concretas en los territorios
La jornada en Santa Ana combinó conmemoración, articulación institucional y acceso a información y servicios. En ese contexto, la presidenta de ISDEMU, Yanci Salmerón, subrayó el compromiso institucional de “seguir garantizando servicios de calidad y calidez”, en una jornada que buscó acercar respuestas concretas a las mujeres en el territorio. Además de los mensajes de apertura, el evento reunió stands de instituciones públicas y espacios dirigidos a las mujeres participantes para conocer rutas de atención, mecanismos de apoyo y opciones para fortalecer su autonomía económica.
Entre los componentes del evento estuvo también Mercamujer, con participación de emprendedoras de distintos rubros, así como una feria informativa con presencia de varias instituciones. Este formato permitió que la conmemoración no se limitara a un acto protocolario, sino que se convirtiera en un espacio útil para acercar respuestas concretas a las mujeres.
Ese enfoque coincidió con una de las ideas centrales compartidas durante la actividad: que los derechos también se fortalecen cuando las mujeres encuentran información, acompañamiento, formación y oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.
Historias que muestran el alcance del acompañamiento
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el panel de historias de vida de mujeres usuarias y participantes de procesos impulsados por ISDEMU. Sus testimonios permitieron mostrar, desde experiencias concretas, cómo el acceso a formación, redes de apoyo y servicios especializados puede abrir nuevas posibilidades.
CIHUATL: una apuesta por transformar respuestas y ampliar derechos
El evento permitió vincular estas trayectorias con una apuesta más amplia: la del proyecto CIHUATL, impulsado con apoyo de la Unión Europea y articulado entre ISDEMU y ONU Mujeres. Más allá de una sola actividad, el proyecto busca fortalecer respuestas institucionales, actualizar instrumentos y promover procesos que contribuyan a prevenir y atender la violencia contra las mujeres.
La actividad dejó además un mensaje claro: las transformaciones no ocurren solo en los grandes discursos, sino también en los espacios donde una mujer encuentra apoyo, identifica una oportunidad de formación, accede a servicios o decide retomar su proyecto de vida.
A lo largo de la jornada, las intervenciones coincidieron en una idea central: cuando las mujeres cuentan con información, acompañamiento y oportunidades, pueden ampliar su participación en la vida económica, comunitaria y social.
En el marco del 8M, este tipo de acciones permiten recordar que la igualdad requiere trabajo sostenido, articulación entre instituciones y presencia en los territorios. También muestran que cada servicio prestado, cada proceso formativo y cada espacio de escucha puede marcar una diferencia concreta.
Desde Santa Ana, las voces de mujeres emprendedoras, lideresas y participantes de distintos procesos dejaron constancia de ello: avanzar en derechos también significa crear condiciones para que más mujeres vivan libres de violencia, fortalezcan su autonomía y encuentren respaldo para seguir adelante.