Las preguntas de las jóvenes marcaron el diálogo sobre liderazgo y diplomacia en el foro organizado por ESEN y HER (el club de mujeres líderes de negocio en El Salvador)

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En el marco del Día Internacional de las Mujeres, ONU Mujeres participó en un foro impulsado por ESEN y HER junto con el grupo de embajadoras acreditadas en El Salvador. Más allá de las intervenciones del panel, el intercambio con las estudiantes reveló inquietudes concretas sobre liderazgo, mundo laboral, corresponsabilidad y acceso real a espacios de decisión.

Un espacio para escuchar inquietudes reales

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, ONU Mujeres participó en un foro organizado por ESEN y HER junto con embajadoras acreditadas en El Salvador, concebido como un espacio para reflexionar sobre cómo el liderazgo de las mujeres desde la diplomacia puede contribuir a transformar derechos en acciones concretas. Junto a la representante de ONU Mujeres en el Salvador (Lourdes Ganzález-Prieto), en el evento participaron las embajadoras de Canadá (Mylène Paradis),  Chile (María Soledad Morales),  Ecuador (Laura Donoso) y  Francia (Anne Denis-Blanchardon).

El encuentro reunió voces con amplia trayectoria en cooperación internacional, política exterior y promoción de la igualdad; sin embargo, uno de sus aportes más significavos surgió en el diálogo abierto con las estudiantes y jóvenes asistentes. Sus preguntas dieron al foro una dimensión especialmente valiosa, porque llevaron la conversación desde el plano institucional hacia preocupaciones concretas sobre el presente y el futuro.

Las preguntas de las estudiantes trasladaron el debate del plano institucional al terreno de la experiencia cotidiana.


Ese intercambio permitió ver que, para muchas jóvenes, el liderazgo no se entiende como una idea abstracta ni como un discurso aspiracional, sino como algo que debe poder traducirse en decisiones, oportunidades, apoyos concretos y condiciones más justas para desarrollarse en el ámbito académico, profesional y público.

Liderazgo, confianza y primeros pasos

Una de las preguntas planteadas por las jóvenes fue qué consejo les habría gustado escuchar a las panelistas cuando eran más jóvenes. La respuesta abrió una conversación cercana sobre los mensajes que muchas mujeres reciben desde temprano, sobre la necesidad de no reducir sus aspiraciones para adaptarse a expectativas ajenas y sobre la importancia de confiar en la propia capacidad.

En ese punto, el foro conectó con una inquietud frecuente entre estudiantes que están por iniciar su trayectoria profesional: cómo construir seguridad y criterio propio en espacios donde todavía persisten sesgos, desigualdades y exigencias diferenciadas para las mujeres.

La conversación dejó claro que avanzar no depende solo del mérito individual. También requiere referentes, redes de apoyo y entornos donde las mujeres puedan participar, crecer y tomar decisiones sin tener que demostrar constantemente que merecen ocupar ese lugar.

Cómo sostener la esperanza en tiempos inciertos

Otra de las preguntas que marcó el conversatorio fue cómo mantener la postura y seguir luchando por los ideales y por los derechos de las mujeres en contextos en los que el futuro puede parecer desalentador para la juventud.

La respuesta puso sobre la mesa una idea que resonó con fuerza: la esperanza no como ingenuidad, sino como una postura consciente frente a los desafíos. Desde distintas experiencias, las panelistas subrayaron la importancia de sostener una mirada de largo plazo, reconocer la diversidad como una fortaleza y seguir apostando por sociedades donde todas las personas tengan espacio.

Más que ofrecer una respuesta simple, el intercambio permitió mostrar que la incertidumbre también forma parte del camino, pero que el liderazgo implica precisamente sostener convicciones, construir alianzas y no renunciar a la posibilidad de cambio.

El foro mostró que para muchas jóvenes la pregunta ya no es solo cómo llegar, sino cómo sostenerse y actuar en contextos complejos.


El mundo laboral y las relaciones cotidianas

Entre las intervenciones del público destacó también la de una joven que, próxima a incorporarse al mundo laboral, preguntó cómo relacionarse con hombres de generaciones mayores y cómo actuar ante situaciones de desigualdad, así como de qué manera apoyar a otras mujeres.

La pregunta reflejó con claridad una preocupación muy concreta: cómo aterrizar estos debates en la vida diaria, en los espacios de trabajo, en la convivencia profesional y en las decisiones que marcan el inicio de una carrera.

Las respuestas insistieron en la necesidad de abrir conversaciones, promover la corresponsabilidad y cuestionar modelos que siguen asignando de forma desigual las tareas de cuidado, el poder de decisión o incluso la posibilidad de expresar emociones. También se planteó que estos cambios no benefician solo a las mujeres, sino al conjunto de la sociedad.

Ese momento del foro permitió bajar la discusión desde los grandes marcos de derechos hacia experiencias mucho más cercanas: la elección de relaciones más igualitarias, la importancia de entornos laborales respetuosos y la necesidad de que los hombres se involucren de manera activa en la transformación de las desigualdades.

De la aspiración a los cambios concretos

Hacia la parte final, otra pregunta del público llevó la conversación a un plano más estructural: qué mecanismos de cooperación internacional pueden ser más efectivos para posicionar temas como la brecha salarial y la autonomía económica en la agenda nacional, y cómo avanzar desde la aspiración de la paridad hacia una realidad operativa.

La pregunta dejó ver que entre las asistentes no solo había interés por escuchar trayectorias inspiradoras, sino también por comprender cómo funcionan los cambios institucionales y qué condiciones hacen posible que los principios se conviertan en políticas, programas y decisiones concretas.

En esa línea, el foro reafirmó que los avances no dependen únicamente del esfuerzo individual. Requieren políticas públicas, alianzas, cooperación, compromisos sostenidos y una visión que entienda la igualdad como una condición para el desarrollo de toda la sociedad. También se subrayó que ocupar espacios de decisión no es solo una cuestión de representación, sino una forma de ampliar miradas, humanizar las instituciones y fortalecer su capacidad de respuesta.

El intercambio dejó claro que las jóvenes no solo buscan inspiración: también quieren entender cómo se producen los cambios reales.


Una generación que pregunta, analiza y propone

El guion del foro planteaba como objetivo mostrar cómo el liderazgo femenino desde la diplomacia contribuye a transformar los derechos en justicia y acción concreta. Sin embargo, fueron las preguntas de las jóvenes las que terminaron de darle una profundidad particular a ese propósito.

Sus intervenciones evidenciaron una generación que no se conforma con escuchar mensajes generales. Es una generación que pregunta cómo sostener la esperanza, cómo entrar al mundo laboral sin reproducir desigualdades, cómo apoyar a otras mujeres y cómo llevar los compromisos públicos a resultados tangibles.

Ese fue uno de los aportes más significativos de la jornada: confirmar que abrir espacios de diálogo con jóvenes no solo fortalece la reflexión, sino que también ayuda a identificar con más claridad las preocupaciones que deben orientar las acciones presentes.

En ese sentido, el foro dejó algo más que una conversación conmemorativa. Dejó ver que hay jóvenes observando con atención, formulando preguntas de fondo y buscando respuestas útiles para su vida cotidiana, su desarrollo profesional y su participación en la construcción de un país más justo.