Invertir para sostener a la familia y abrir otros caminos

Fecha:

En Chalatenango Norte, el testimonio de Reina Isabela Aguilar muestra cómo los grupos de ahorro acompañados por el programa MELYT pueden convertirse en capital para emprender, sostener el hogar y transmitir a las hijas otra manera de imaginar su futuro.

Para Reina Isabela Aguilar de Valle, el grupo de ahorro de San Ignacio, en Chalatenango Norte, no ha sido solo un espacio para guardar dinero. Ha sido una herramienta para invertir cuando su negocio lo necesita, sostener a su familia y fortalecer su autonomía económica.

Reina forma parte del grupo de ahorro desde sus inicios. Fue parte de la directiva y actualmente es socia y beneficiaria de préstamos. Tiene un pequeño emprendimiento a la orilla de la calle, donde elabora jabones, aceites y dulces artesanales.

Capital para mover el negocio

Cuando recibe pedidos grandes para fiestas, piñatas o reuniones, necesita comprar insumos antes de vender. En esos momentos, el banco comunitario se convierte en capital de trabajo para su emprendimiento: 

“A mí me sirven los préstamos del banco cuando me hacen un pedido fuerte y no tengo efectivo”, explica. “Cuando hay pedidos grandecitos, busco al banco y me ayudan”.

En muchas comunidades rurales, las mujeres emprendedoras no siempre encuentran respuestas adecuadas en las entidades financieras tradicionales. Los requisitos, las garantías, los intereses o la falta de respaldo formal pueden limitar su acceso al crédito, especialmente cuando sus negocios son pequeños o funcionan en mercados locales.

Por eso, el valor principal del grupo de ahorro no está únicamente en ahorrar. Está en convertir ese ahorro colectivo en capital disponible para invertir: comprar materia prima, cumplir pedidos, fortalecer un emprendimiento y aprovechar oportunidades que podrían perderse por falta de efectivo.

En el caso de Reina, el préstamo del grupo de ahorro no es un gasto: es una forma de mover su negocio. Y ese negocio sostiene mucho más que una actividad económica.

Una mujer que sostiene su hogar

El emprendimiento de Reina sostiene mucho más que una actividad económica. Ella cuenta que cubre gran parte de los gastos de su casa y los estudios de sus dos hijas: una joven de 19 años, que cursa segundo año de Psicología, y una niña de 13 años, que estudia séptimo grado.

Su historia permite mirar el Día de la Familia desde una experiencia concreta: cuando una mujer accede a capital, formación y redes de apoyo, ese cambio también llega a su hogar. El préstamo fortalece el negocio; el negocio sostiene la casa; y ese ingreso se convierte en educación y oportunidades para sus hijas.

Aprender autonomía para transmitirla

Reina explica que su proceso no empezó solo con un préstamo. Antes de integrarse a la Red de Mujeres del Trifinio HOSAGUA, al grupo de ahorro y a las capacitaciones acompañadas por el programa MELYT, se recuerda como una mujer con menos confianza para decidir sobre su vida.

Habla de dependencia económica, de enfermedad, de momentos de depresión y de situaciones que había aprendido a ver como normales. En sus palabras, entrar a estos procesos le permitió “desaprender para aprender”.

A través de educación financiera, formación sobre derechos, manejo de registros, organización del banco y convivencia con otras mujeres, Reina empezó a construir una autonomía que hoy también transmite a sus hijas.

No solo les ofrece apoyo económico para estudiar. También les muestra otra manera de ser mujer: con capacidad de decisión, con ingresos propios y sin depender de la aprobación de otros para salir adelante.

Una red que acompaña en los momentos difíciles

El grupo también ha sido una red de apoyo en momentos de enfermedad. Reina cuenta que, durante una crisis de salud que le impidió trabajar durante casi dos meses, sus compañeras estuvieron pendientes de ella y la apoyaron.

El grupo de ahorro regional cuenta además con una caja chica alimentada por rifas y otras recaudaciones, destinada a apoyar a socias en casos de enfermedad u otras necesidades. Para Reina, el valor del banco no está solo en ahorrar, recibir préstamos o generar dividendos, sino en saber que cuenta con otras mujeres “en las buenas y en las malas”.

Cuidar también sostiene la economía familiar

La experiencia de Reina forma parte de los procesos impulsados por el programa “Mujeres, Economía Local y Territorios” (MELYT), implementado por ONU Mujeres y financiado por el Gobierno de Italia a través de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), que acompaña iniciativas de autonomía económica de mujeres rurales en la región Trifinio.

Su testimonio resume una de las ideas centrales de su modelo de intervención: la autonomía económica de las mujeres no depende únicamente del acceso a capital. También requiere formación, redes de apoyo y condiciones que permitan sostener la vida familiar y comunitaria.

Por eso, MELYT también ha acompañado procesos vinculados con la implementación de la Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados en El Salvador. Esta dimensión es clave porque una mujer puede tener un préstamo, pero si no tiene tiempo, apoyo o condiciones para cuidar y producir, sus oportunidades siguen siendo limitadas.

En el Día de la Familia, la historia de Reina muestra que invertir en el emprendimiento de una mujer también puede fortalecer a su familia. Cuando una mujer logra sostener su negocio, tomar decisiones sobre sus ingresos y acompañar los estudios de sus hijas, el impacto no se queda en el presente: se proyecta hacia la siguiente generación. Reina accedió a capital, formación y redes, y no solo cambió su negocio. También cambió la vida cotidiana de su familia y la forma en que sus hijas pueden imaginar su propio futuro.

Reina_SanIgnacio_DíaFamilia_10

 

 

¨[ ]...hoy por hoy creo que ya, que todas dicen que no soy igual, porque el empoderamiento para mí me ayudó a ser una mujer libre y autónoma y autosostenible y se lo estoy recalcando a mis hijas y mis hijas están siendo el reflejo de la educación de que hoy yo he recibido y que hoy les estoy dando a ellas”, dice Reina.