De la producción al mercado: mujeres empresarias del Trifinio fortalecen sus oportunidades comerciales en San Salvador

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Empresarias fortalecidas por el programa MELYT participaron en una rueda de negocios con potenciales compradores como parte de un proceso de preparación comercial desarrollado con acompañamiento técnico.

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Una rueda de negocios que empezó antes de la negociación

Una rueda de negocios no empieza únicamente cuando una empresaria se sienta frente a un posible comprador. Empieza antes: cuando revisa si su producto responde a la demanda del mercado, si cuenta con los registros necesarios, si conoce sus costos, si puede definir un precio adecuado y si tiene claridad para explicar qué ofrece y qué la diferencia.

Con esa lógica, mujeres empresarias de la región Trifinio participaron en San Salvador en una rueda de negocios orientada a fortalecer su acceso a mercados. La actividad se desarrolló en el marco del programa MELYT, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional de Italia (MAECI) a través de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), con el acompañamiento técnico de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) y PROMIPYME CUNORI.

La actividad forma parte de una ruta de acompañamiento que busca que mujeres con negocios en marcha puedan avanzar hacia nuevas oportunidades comerciales, no solo mediante formación, sino también mediante procesos prácticos de diagnóstico, mejora empresarial, preparación comercial y contacto con potenciales compradores.

La alianza con AGEXPORT: experiencia técnica para abrir mercados

La participación de AGEXPORT fue clave para incorporar al proceso una metodología especializada en encadenamientos empresariales y acceso a mercados. AGEXPORT es una entidad privada sin fines de lucro dedicada a promover y desarrollar las exportaciones de productos y servicios. Su Programa de Encadenamientos Empresariales trabaja en la consolidación de alianzas comerciales y en la conexión entre oferta productiva y demanda de mercado, especialmente con pequeños y medianos productores.

Esta colaboración responde a la naturaleza del programa MELYT, que no trabaja de forma aislada, sino mediante alianzas con actores territoriales, instituciones públicas, entidades empresariales, centros de atención a MIPYME y organizaciones con experiencia técnica en áreas clave para la autonomía económica de las mujeres.

En palabras de Vivian Palacios, de AGEXPORT, el proceso permitió aplicar una metodología que ya venía siendo utilizada por la institución y adaptarla al acompañamiento de empresas lideradas por mujeres en el territorio. “Lo que les hace falta aquí son negocios para poder generar empleo”, explicó durante la actividad.

De los Centros de Atención a la MIPYME a las empresas del territorio

El proceso inició con la transferencia de la metodología de encadenamientos empresariales a representantes de Centros de Atención a la MIPYME de Centroamérica. Según la entrevista, participaron representantes de centros de Honduras, El Salvador y Guatemala.

Después de esa primera etapa, se desarrolló un acompañamiento más específico con PROMIPYME CUNORI, en Guatemala, para aplicar la metodología con nueve empresas lideradas por mujeres del oriente del país. Estas empresas funcionaron como una prueba piloto del proceso, con el objetivo de avanzar desde el mercado local hacia nuevas oportunidades comerciales.

Las empresas acompañadas pertenecen a sectores como alimentos, miel, artesanías, bordados, fibras naturales, productos de cuidado personal y servicios. Para su selección se tomaron en cuenta criterios como estar formalmente constituidas, ser lideradas por mujeres, contar con al menos dos años en el mercado local y haber recibido acompañamiento previo en el marco de MELYT.

Prepararse para vender: diagnóstico, plan de acción y mejora comercial

El acompañamiento partió de un diagnóstico para conocer el estado de cada empresa. A partir de ese análisis, se elaboró un plan de acción centrado en dos áreas complementarias: la empresarial y la comercial.

En el área empresarial, el proceso revisó aspectos administrativos, legales, fiscales, financieros, de calidad y de mercado. Esto incluyó elementos como la formalización, el cumplimiento de obligaciones, la documentación necesaria, la posibilidad de acceder a crédito y la capacidad de contar con un respaldo financiero para hacer negocios en nuevos mercados.

En el área comercial, el trabajo se enfocó en identificar mercados, mejorar la presentación de los productos, conocer a la competencia, diferenciar la oferta y preparar a las empresarias para acercarse a potenciales compradores.

Esta combinación es importante porque la falta de acceso a mercado no siempre se debe únicamente a la ausencia de compradores. Muchas veces está relacionada con condiciones previas que la empresa necesita fortalecer: registros, certificaciones, costos, precios, presentación del producto, catálogo, ficha técnica, políticas de pago y capacidad para responder a las preguntas de un cliente.

Cuatro empresas ante potenciales compradores en San Salvador

De las nueve empresas acompañadas, cuatro participaron en la rueda de negocios en San Salvador. Según la entrevista, fueron seleccionadas por su nivel de avance y porque contaban, o estaban en proceso de contar, con condiciones necesarias para abrir nuevas oportunidades comerciales.

La selección tomó en cuenta aspectos como registros sanitarios o procesos de formalización, especialmente relevantes para empresas de alimentos y productos de cuidado personal. En el caso de artesanías, bordados o productos de fibras naturales, los requisitos son distintos, pero la formalización y la capacidad de presentar una oferta clara siguen siendo elementos importantes.

Durante la rueda de negocios, las empresarias pudieron presentar sus productos y servicios ante representantes de empresas salvadoreñas, conversar con potenciales compradores y generar contactos para posibles relaciones comerciales.

Escuchar al mercado para adaptar la oferta

La actividad en San Salvador incluyó también una experiencia previa de observación y aprendizaje. Las empresarias visitaron centros comerciales, tiendas de artesanía, el mercado San Miguelito y espacios del centro histórico para conversar con compradores y conocer mejor qué buscan las personas consumidoras en El Salvador.

Esta parte del proceso les permitió observar preferencias de mercado: tipos de productos, tamaños, colores, presentación, elementos vinculados a la identidad local y características prácticas que pueden influir en la decisión de compra.

Ese aprendizaje es relevante porque muchas empresas tienen productos con historia, conocimiento y valor cultural, pero necesitan adaptar su oferta a lo que demanda cada mercado. Como explicó Palacios, algunas mujeres han bordado desde niñas y sus productos tienen una historia propia; sin embargo, para ampliar sus ventas necesitan también entender los gustos del cliente y convertir ese conocimiento en una propuesta comercial concreta.

De la capacitación a la oportunidad de negocio

Uno de los aportes de la metodología es que no se queda únicamente en la capacitación. El proceso prepara a las empresarias para enfrentar una situación real de negociación: cómo hablar con un comprador, cómo explicar el producto, cómo responder preguntas, cómo presentar precios, cómo adaptar el catálogo y cómo dar seguimiento a una oportunidad.

También incluye ejercicios de simulación de ruedas de negocios, preparación de pitch, revisión de redes sociales, elaboración de fichas técnicas y definición de políticas comerciales. Estos elementos ayudan a que las empresarias lleguen a la reunión con mayor claridad sobre su propuesta y con herramientas para sostener una conversación comercial.

La rueda de negocios se convierte así en un punto de llegada, pero también en un punto de partida. Después del primer contacto, cada empresa necesita responder solicitudes, ajustar información, enviar propuestas y mantener comunicación con los potenciales compradores.

Alianzas que fortalecen el modelo MELYT

La experiencia muestra uno de los elementos centrales del modelo MELYT: la articulación entre capacidades locales, servicios empresariales, redes de apoyo y actores especializados. En este caso, MELYT conecta el trabajo territorial con la experiencia técnica de AGEXPORT y con el acompañamiento de PROMIPYME CUNORI, generando una ruta que puede ser aprovechada por las empresas participantes y también por las instituciones que prestan servicios a MIPYME en la región.

El programa MELYT ha trabajado en el fortalecimiento de Centros de Atención a las MIPYME (CAM) y en la transferencia de metodologías de vinculación a mercados. De hecho, el fortalecimiento de seis CAM contribuyó a mejorar las capacidades empresariales y el acceso a mercados de 6 500 emprendedoras, conectar 25 empresas ancla con empresas locales y facilitar que 2 457 mujeres accedieran a servicios de desarrollo empresarial.

En esa misma línea, la alianza con AGEXPORT permite sumar experiencia en comercio, encadenamientos empresariales y preparación para mercados más exigentes. La colaboración aporta una herramienta concreta para que mujeres empresarias del Trifinio puedan fortalecer sus negocios, ampliar contactos y avanzar hacia relaciones comerciales más sostenibles.

Nuevos contactos, nuevas capacidades

La rueda de negocios en San Salvador fue más que un espacio para presentar productos. Fue parte de un proceso de preparación que combinó diagnóstico empresarial, acompañamiento técnico, análisis de mercado y contacto directo con compradores.

Para las empresarias participantes, el siguiente paso será dar seguimiento a los contactos realizados, responder a las solicitudes de información y continuar fortaleciendo sus condiciones para vender en nuevos mercados.

Para MELYT, la experiencia reafirma una apuesta de trabajo: la autonomía económica de las mujeres rurales se fortalece cuando la formación se conecta con servicios empresariales, redes territoriales, alianzas estratégicas y oportunidades concretas de mercado.