La experiencia de la oficina en autonomía económica
El trabajo de ONU Mujeres en autonomía económica ha seguido un recorrido acumulativo. Desde 2014, el programa BEO, junto al FIDA, permitió fortalecer el trabajo con mujeres rurales emprendedoras, liderazgo, acceso a recursos y desarrollo de capacidades. Luego, FOMUJER, en asocio con la Secretaría de Inclusión Social y Bandesal, y con financiamiento de la AICS, mostró el valor de combinar crédito, garantía, asistencia técnica y servicios para mujeres excluidas del sistema financiero. Sobre esos aprendizajes se construyó MELYT, lanzado en 2018 en la región del Trifinio, que durante sus dos etapas ha articulado inclusión financiera, servicios empresariales, cadenas de valor, alianzas y gestión del conocimiento.
De los territorios al sistema financiero
A partir de ese aprendizaje, el programa Mujeres, Economía Local y Territorios, MELYT, ha permitido trabajar con una lógica territorial: fortalecer capacidades productivas, financieras y digitales; conectar cadenas de valor como café, turismo y hortalizas; apoyar redes y liderazgos locales; y promover alianzas entre instituciones públicas, gobiernos locales, cooperación, sector privado y organizaciones territoriales.
Con el respaldo de Italia, a través de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo, MELYT ha mostrado el valor de las alianzas sostenidas para acompañar procesos que nacen en los territorios y se conectan con agendas nacionales.
Ese aprendizaje también ha llevado la conversación hacia el sistema financiero. Si las mujeres enfrentan más barreras para acceder a cuentas, crédito, pensiones o servicios digitales, la inclusión financiera requiere incorporar esas realidades en el diseño de productos, servicios, políticas y mecanismos de atención. El Programa Ecosistema Financiero Inclusivo en el Triángulo Norte, EFI, con apoyo del Gran Ducado de Luxemburgo, ha contribuido a trabajar con instituciones del ecosistema financiero para avanzar hacia servicios más pertinentes y accesibles para las mujeres.