Esta invisibilización convive con otras brechas estructurales: las mujeres rurales dedican el 64,3% del tiempo destinado a actividades productivas no remuneradas. Adicionalmente, únicamente el 28.6% de las mujeres productoras agropecuarias son propietaria de tierra. Frente a este contexto, las experiencias impulsadas por ONU Mujeres en El Salvador permiten reconocer a las mujeres rurales como agricultoras, productoras, innovadoras y lideresas territoriales.
Desde ONU Mujeres en El Salvador, el trabajo con mujeres rurales y agricultoras ha impulsado capacidades productivas, empresariales y organizativas; acceso a servicios financieros y mercados; liderazgo colectivo; prácticas sostenibles; y alianzas territoriales. El programa Mujeres, Economía Local y Territorios —MELYT—, implementado por ONU Mujeres con financiamiento del gobierno de Italia, ha sido una de las principales apuestas para fortalecer la autonomía económica de las mujeres rurales en la región Trifinio, a través de un modelo que combina inclusión financiera, cadenas de valor, digitalización, cuidados, prevención de la violencia y fortalecimiento de redes de mujeres. Junto a MELYT, otras iniciativas de la oficina de país también han contribuido a ampliar oportunidades económicas, culturales y territoriales para mujeres rurales, indígenas y lideresas comunitarias.
Esta conmemoración permite mirar el trabajo de ONU Mujeres en El Salvador desde una clave común: invertir en mujeres agricultoras y rurales es invertir en suelos vivos, economías locales más fuertes, territorios más resilientes y comunidades con mayores oportunidades.